un lugar tranquilo
Sitios donde el tiempo transcurre mas despacio.








nacimiento
Acrilico sobre lienzo 92 x 73 cm
EL CAMINO FACIL
Acrilico sobre tablero 73 x 60 cm
paseo por el campo
Acrilico sobre lienzo 92 x 73 cm
punto de vista
Acrilico sobre lienzo 73 x 92 cm
posada
Acrilico sobre lienzo 73 x 92 cm


En "Nacimiento", la consciencia se manifiesta como una arquitectura orgánica y antigua. Exploro el momento génesis no como un suceso biológico, sino como la entrada a una estructura de tiempo y memoria. La pieza presenta el devenir como un tránsito circular, donde el sendero y el laberinto coexisten sobre un arroyo donde el tiempo —simbolizado por el reloj sumergido— se disuelve ante la eternidad de lo inmaterial. Es una disección visual del umbral, una reflexión sobre la inercia del origen en un paisaje suspendido entre la solidez de la tierra y la vibración del espíritu.
"Paseo por el campo" es una ironía visual que opera como un ritual de transmutación. En esta obra, el desplazamiento físico se convierte en un proceso de absorción orgánica. Las figuras centrales, desposeídas de mirada, se integran en una geografía biológica donde el sujeto se disuelve en la materia que lo rodea. Exploro la fragilidad de la consciencia individual frente a la inercia de una naturaleza que no solo contiene, sino que asimila y fosiliza. Es una disección del umbral entre el ser y el de venir, donde el campo no es un escenario, sino un agente activo de olvido y transformación perpetua.
En "Punto de vista", la realidad se organiza como una fortaleza de introspección. Exploro la distancia necesaria para comprender la estructura del ser: una arquitectura envuelta en laberintos que se alza sobre un territorio de fluidos y formas orgánicas. La pieza presenta la consciencia como una atalaya solitaria, un refugio donde el punto de vista no es solo una posición física, sino un acto de voluntad frente al caos del entorno. Es una reflexión sobre la periferia y el centro; un espacio donde observar el mundo requiere, primero, haber construido un orden propio dentro del laberinto.
"El camino fácil" opera como una subversión del deseo. En esta pieza, el orden geométrico de lo establecido —el seto podado, la arquitectura imponente— no ofrece refugio, sino una estructura de confinamiento voluntario. Exploro la paradoja de la inercia: cómo la seguridad de lo conocido se convierte en un laberinto donde la única salida real es el abismo de lo incierto. No es una representación del éxito, sino una disección del aislamiento que genera el conformismo.
En "Posada", el paisaje deja de ser un entorno para convertirse en un estado mental. El laberinto, suspendido como una arquitectura del pensamiento, resguarda el acceso a lo inexplorado: el refugio en la roca. Exploro la dualidad entre el tránsito exterior y la quietud del centro, donde el agua opera como un espejo de la espera. Es una reflexión sobre el aislamiento necesario, una posada para el espíritu en un horizonte donde los senderos se bifurcan sobre el abismo y la única entrada posible es el silencio.


MONADAS
Acrilico sobre lienzo 73 x 92 cm
En "Monadas", la existencia se manifiesta como una cartografía de lo inmaterial. Exploro la conexión entre el núcleo del ser —esa figura central roja suspendida en un templo de agua— y las estructuras arraigadas en la tierra que definen nuestra realidad. La pieza presenta un horizonte donde la consciencia individual navega en embarcaciones de mitos y visiones, un umbral donde las formas híbridas del cielo operan como vehículos de memoria y deseo. Es una disección visual de la unidad: un espacio donde el tiempo y el espacio se diluyen en un viaje perpetuo hacia la integración del ser con el todo.