nada nuevo

Aquellos que no recuerdan el pasado estan condenados a repetirlo.

George Santayana.

deja vu

Acrilico sobre tablero 53,5 x 122 cm

myflower

Acrilico sobre lienzo 100 x 73 cm

no nos entienden

Acrilico sobre lienzo 100 x 81 cm

wath freedom

Acrilico sobre lienzo 92 x 65 cm

europA

Acrilico sobre lienzo 92 x73 cm

great again

Acrilico sobre lienzo 92 x 73 cm

great WHORE

Acrilico sobre tablero 120 x 60 cm

En "Deja vu", el plano se convierte en un registro arqueológico de traumas y estructuras olvidadas. Exploro la persistencia de ciertas formas y composiciones que habitan en el inconsciente, emergiendo no como una copia, sino como un eco biológico. Las figuras flotan en un vacío matérico, conectadas por un hilo invisible de tensión que sugiere una narrativa fragmentada, un recuerdo que se repite en bucle pero que siempre resulta ajeno. Es una disección del reconocimiento sin asimilación.

"Mayflower" no retrata una migración física, sino una navegación de la consciencia. En esta obra, las figuras operan como tótems del desarraigo, habitando una temporalidad suspendida entre el mito del origen y la incertidumbre del destino. Exploro la identidad como una estructura hueca que se sostiene sobre embarcaciones de memoria, cruzando un horizonte donde lo sagrado se viste de filigrana y lo cotidiano se diluye en la inmensidad del paisaje. Es una reflexión sobre la búsqueda de tierra firme en un mundo donde el sujeto ha perdido su rostro para convertirse en puro tránsito.

"No nos entienden" es un manifiesto sobre la sordera colectiva. En esta obra, el grito deja de ser una expresión de dolor para convertirse en una frecuencia inaudible bajo el asedio del espectáculo. Exploro la colisión entre el trauma real y la iconografía del entretenimiento, donde la vigilancia aérea y los mitos de la cultura de masas consumen el paisaje de lo humano. Es una disección de la tragedia convertida en ruido visual; un espacio donde la comunicación se ha roto y solo sobrevive la estridencia de un sistema que observa, pero no comprende.

En "Wath Freedom", la libertad se revela como una utopía asediada por las estructuras del poder. Exploro la condición humana bajo la tiranía de los dogmas y los simulacros; un horizonte donde la identidad se fragmenta en rostros de dolor, marionetas rotas y silencios impuestos. La chistera y el casco, tótems de ideologías opuestas pero complementarias en su control, coronan una arquitectura de cuerpos que se funden con pilares de fe y nación, bajo un cielo que observa, imperturbable, la coreografía de la opresión. Es una disección del grito sordo y la mirada cercenada; un espacio donde la palabra 'libertad' resuena como un eco vacío frente a la inmensidad de lo absoluto y lo perpetuo.

"Europa" no es una representación, es una autopsia visual de un continente y su narrativa. En esta obra, el mito fundacional se despoja de su belleza clásica para revelarse como una quimera orgánica y visceral. La figura central, desposeída de género y tiempo, cabalga una estructura biológica que se nutre de la arquitectura del poder del fondo, mientras un ojo omnipresente y ajeno observa bajo un cielo en crisis. Exploro la tensión entre la herencia cultural y la realidad descarnada de un presente fragmentado, donde la identidad europea se disuelve en su propio exceso simbólico. Es un registro de la ceguera y la inercia colectiva.

"Great Again" opera como una crónica visual del anacronismo. En esta pieza, exploro la anatomía del poder en su fase terminal, donde el cuerpo se convierte en un registro de ideologías tatuadas y mitos que han perdido su vigencia. La figura central encarna la tensión entre la voluntad de dominio y la erosión inevitable del tiempo, protegida por una fidelidad animal que subraya la soledad del líder. Es una disección de la nostalgia como patología colectiva, un retrato de la inercia que intenta sostener las ruinas de una identidad fragmentada sobre el vacío de la historia.

En "The Great Whore", la historia se desplaza hacia su propio margen. Exploro la escala de lo sagrado frente a la insignificancia de lo colectivo; un horizonte donde entidades colosales emergen de un mar de inconsciencia para reclamar un territorio ya devastado por el simulacro. La pieza opera como una disección de la fe y el exceso, donde las estructuras del poder se hibridan con lo orgánico en un desfile sobre las aguas. Es un retrato de la espera: el instante previo a la asimilación total, donde la masa contempla, inmóvil, el retorno de sus propios mitos convertidos en arquitecturas de asedio.